León Cosgrove

Supreme Court Finds that Nonsignatories to an International Arbitration Agreement May Compel Arbitration

By: Diego Perez Ara

On June 1, 2020, the Supreme Court unanimously held in GE Energy Power Conversion France SAS v. Outokumpu Stainless USA, LLC[1] that the Convention on Recognition and Enforcement of Foreign Arbitral Awards, (“New York Convention”) does not preclude a nonsignatory to an international arbitration agreement from invoking state-law doctrines of equitable estoppel to compel arbitration.  The Court rejected the Eleventh Circuit’s previous finding that equitable estoppel doctrines are incompatible with the New York Convention’s signatory requirement and placed international arbitration agreements on equal footing with domestic U.S. arbitration agreements.

The case involved a dispute between the owner of a steel mill in Alabama (“Outokumpu”) and a subcontractor that had designed, manufactured and supplied certain motors for the project (“GE Energy”).  The contracts between Outokumpu and its three contractors contained an identical broad arbitration clause requiring all disputes between the parties in connection with the contract to be submitted to arbitration.  When one of the motors in the plant failed, Outokumpu sued GE Energy for damages in federal court under its contract with the contractors. GE Energy moved to dismiss the complaint and compel arbitration under the arbitration clause contained in the main contract between Outokumpu and the contractor and the district court granted GE Energy’s motion. The Eleventh Circuit reversed, holding that the Convention is a multilateral treaty that focuses on international arbitration and allows enforcement of an arbitration agreement only by the parties that actually signed the agreement. Because GE Energy did not sign the arbitration agreement (since it was not a party to the contract between Outokumpu and the contractors), it could not enforce the agreement under the Convention.[2] The court also held that GE Energy could not rely on state-law estoppel doctrines to enforce the arbitration agreements because that would conflict with the Convention’s requirement that international arbitration agreements need to be signed.

The Supreme Court reversed, finding that the Convention does not conflict with domestic contract law allowing nonsignatories to an arbitration agreement to arbitrate disputes arising under that agreement.  The Court explained that the New York Convention “is simply silent on the issue of nonsignatory enforcement,” and that “[f]ar from displacing domestic law, the provisions of Article II contemplate the use of domestic doctrines to fill gaps in the Convention.”[3] Although the Court mainly relied on the text of the Convention to reach its decision, the Court also explained that the negotiating and drafting history, confirmed the Court’s reading.

This decision bolsters the long history of U.S. judicial decisions favoring arbitration of disputes.  Moreover, even though this case involved the doctrine of equitable estoppel only, the Court’s decision opens the door for nonsignatories to demand arbitration under other recognized state law doctrines such as assumption, piercing of the corporate veil, alter ego, incorporation by reference, third-party beneficiary theories, waiver and estoppel.

For additional information, please contact Diego Perez Ara at dperez@leoncosgrove.com

 

La Corte Suprema de Justicia Determina que Terceros No-Signatarios a un Acuerdo de Arbitraje Internacional Pueden Exigir el Sometimiento de la Disputa a Arbitraje

El primero de junio de 2020, la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos decidió unánimemente en GE Energy Power Conversion France SAS v. Outokumpu Stainless USA, LLC[4] que la Convención de Nueva York sobre reconocimiento y ejecución de laudos arbitrales extranjeros (“Convención de Nueva York o Convención”) permite extender el acuerdo arbitral a terceros no-signatarios mediante la doctrina de impedimento legal o de los actos propios—en inglés, estoppel.  La Corte rechazó la decisión de la Corte de Apelaciones del Onceavo Circuito que había determinado que la doctrina de estoppel era incompatible con el Artículo II de la Convención al contradecir el requisito de validez formal del acuerdo arbitral que exige que éste sea por escrito.  De esta forma la Corte Suprema colocó a los laudos arbitrales extranjeros en el mismo nivel que los laudos arbitrales domésticos.

El caso involucra al dueño de una fábrica de acero en Alabama (“Outokumpu”) y un subcontratista quien diseñó y fabricó ciertos motores para su uso en la fábrica (“GE Energy”).  Los contratos entre Outokumpu y sus tres contratistas contienen la misma cláusula arbitral requiriendo que todas las controversias entre las partes, relacionadas al contrato, sean sometidas a un proceso de arbitraje internacional.  Al fallar uno de los motores fabricados por GE Energy, Outokumpu interpuso una demanda en corte federal de primera instancia solicitando resarcimiento por daños y perjuicios. GE Energy solicitó la desestimación de la demanda argumentando que las partes estaban obligadas a someter la controversia a arbitraje de acuerdo con lo establecido en el contrato entre Outokumpu y el contratista.  La corte de primera instancia aceptó los argumentos de GE Energy y desestimó la demanda, pero la Corte de Apelaciones revirtió la decisión opinando que la Convención de Nueva York solo permite la ejecución de acuerdos arbitrales que han sido firmados por las partes.[5]  Considerando que, en este caso, GE Energy no firmó el contrato con Outokumpu, la Corte de Apelaciones determinó que GE Energy no podía invocar la cláusula arbitral del mismo.  Igualmente, la Corte de Apelaciones concluyó que GE Energy no podía invocar la doctrina de estoppel doméstico para exigir la aplicación de la cláusula arbitral, ya que esto iría en contra del requerimiento de la Convención de Nueva York que establece que los acuerdos de arbitraje internacional deben ser firmados por las partes.

La Corte Suprema de Justicia, sin embargo, revirtió la sentencia de la Corte de Apelaciones opinando que la Convención de Nueva York no entra en conflicto con las leyes contractuales domésticas que permiten a un tercero no-signatario invocar cláusulas arbitrales entre el demandante y un tercero.  La Corte explicó la Convención de Nueva York simplemente no contempla el tema de terceros no-signatarios y que lejos de desplazar leyes domésticas, el Artículo II de la Convención contempla el uso de principios legales locales para suplir las carencias de la Convención.  A pesar de que la Corte se guió primordialmente por el texto de la Convención, la Corte explicó que los trabajos preparatorios corroboraban la interpretación de la Corte.

Esta decisión reafirma la larga historia de decisiones judiciales en los Estados Unidos que favorecen el uso del arbitraje internacional para la resolución de disputas.  Notablemente, aunque en este caso el único principio legal domestico en consideración era el estoppel, la decisión de la Corte abre la puerta para que terceros no-signatarios exijan el arbitraje de sus disputas de acuerdo con otros principios legales domésticos como (i) la asunción de la obligación de arbitrar, (ii) el levantamiento del velo societario o corporativo, (iii) la incorporación por referencia de otra relación contractual que incorpora un acuerdo arbitral, entre otros.

Para cualquier información adicional, por favor contactar a Diego Perez Ara, dperez@leoncosgrove.com

 

 

 

[1] No. 18-1048, 2020 WL 2814297 (U.S. June 1, 2020).

 

[2] Outokumpu Stainless USA, LLC v. Converteam SAS, 902 F.3d 1316, 1326 (11th Cir. 2018).

 

[3] GE Energy Power Conversion France SAS, 2020 WL 2814297, at *5.

[4] No. 18-1048, 2020 WL 2814297 (U.S. June 1, 2020).

 

[5] Outokumpu Stainless USA, LLC v. Converteam SAS, 902 F.3d 1316, 1326 (11th Cir. 2018).